martes, 25 de abril de 2023

Materiales para el estudio competencial de la Nueva Gramática.

 


Os dejamos el enlace al blog en el que recogemos los materiales que hemos elaborado para estudiar, de forma competencial, la Nueva gramática de la lengua española.

jueves, 20 de octubre de 2022

“TE LO CUENTO…EN UN MOMENTO”

 

Con esta sugerente denominación, se presenta este proyecto para el fomento de la lectura ideado por el departamento de Geografía e Historia del IES Juana I de Castilla. 

A lo largo de todo el curso, los alumnos leerán un libro elegido por ellos y, tras su lectura, deberán elaborar un resumen en forma de recomendación en alguno de estos tres formatos: 


        Nota escrita




 

Podcast de audio






                                                 Vídeos    
                                                               







En estas producciones, los alumnos deberán realizar una breve sinopsis del contenido del libro y, además, deberán mencionar por qué recomiendan la lectura de esa obra. 

Todas las recomendaciones, en sus diferentes formatos, se recogerán en el Blog de la Biblioteca del Centro, en la sección denominada “TE LO CUENTO…”. 


¡¡ESPERAMOS VUESTRAS RECOMENDACIONES!!

lunes, 15 de noviembre de 2021

Nayara Humanes y Daniel Hernández, ganadores del concurso de microrrelatos. Curso 2021-2022

 

Un año más, el departamento de Lengua Castellana y Literatura, dentro del Plan Fomento de la Lectura del centro, convocó el tradicional concurso de microrrelatos de terror.

Aunque estaba destinado a todos los alumnos de centro, solo hubo representación de 1º y 2º de ESO y de 1º de Bachillerato, a quienes agradecemos su participación.

Tras una larga deliberación, el jurado decidió otorgar los siguientes premios:

Mejor microrrelato de terror en la categoría de 1º y 2º de ESO: Sombras e ilusiones, de Daniel Hernández Merino, de 2º ESO B.

Mejor microrrelato de terror en la categoría de Bachillerato y Ciclos: el relato escrito por Nayara Humanes Acevedo, de 1º de Bachillerato A.

El veredicto del jurado y la entrega de premios se realizó el día 12 de noviembre, en la biblioteca del instituto.


Estos son los textos ganadores:

Sombras e ilusiones

Cuando Rosa Martín se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró en su cama convertida en un monstruoso insecto. Fue corriendo a mirarse al espejo para ver su horripilante figura. Por suerte, solo era una imaginación provocada por el acto de levantarse. Cuando se fue de nuevo a su cama, vio una sombra deslizarse por las paredes. Esta se paró enfrente de ella y Rosa la golpeó con fuerza en la rodilla. El monstruo gimió de dolor y se fue por donde vino.

Después de la clase, fue a su sesión semanal de tratamiento psicológico. Le contó a su psicóloga lo que había soñado y el ataque de la sombra. Aún segura de que algo la atacó, la psicóloga la tranquilizó. Cuando Rosa se fue, su terapeuta fue a buscar a su próximo paciente, pero cojeando de una pierna, por un dolo de rodilla.

Por la noche, la madre de Rosa la llamó: -¡Rosa, ven a cenar!

Cuando bajó las escaleras, alguien la tapó la boca y la agarró para que no se escapara. Era su madre.

-No vayas, susurró-, yo también he oído esa voz.

La policía detuvo a la psicóloga, pero esa noche nadie despertó.

 
Daniel Hernández Merino

Cuando Rosa Martín se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró en su cama convertida en un monstruoso insecto. Uno de tamaño de una mano. Un bicho asqueroso que soltaba una especie de baba maloliente por todos los lados. Tenía ocho patas y su tronco era ovalado. Su cuello era capaz de girarse los trescientos sesenta grados. La cabeza a la que sostenía era negra y redonda. Lo curioso era que, aunque todo lo que había adoptado no se parecía a ella, Rosa se identificó gracias a sus ojos. Estos tenían la esclerótica blanca, pero en cambio, su pupila no era roja. Al acercarse al espejo, se percató de las gotas que goteaban una sustancia parecida a la sangre. Estaba empezando a llorar. Y cada gota que caía eran miles y miles de huevos que eclosionaban y se extendían. Tras ve lo que estaba ocurriendo, se resguardó en una cueva para siempre. Desde entonces, cada vez que llora, miles de crías nacen y recorren kilómetros para volver a la cama en la que su madre era feliz…Mientras que Rosa recuerda que su mirada nunca volverá a ser la de antes.

                                                                 Nayara Humanes Acevedo


 ¡¡¡Enhorabuena a los premiados!!!

viernes, 30 de octubre de 2020

LOS RELATOS DE TERROR Y MISTERIO GANADORES SON...


Hoy, 30 de octubre de 2020, hemos entregado los premios a los ganadores del Concurso de Relatos de Terror y Misterio, organizado por el Departamento de Lengua y Literatura. Este concurso forma parte de las actividades programadas dentro del Plan de Lectura. Las profesoras Ana María Santa Isabel, M. Ángeles Fernández y Pilar Conde han sido las encargadas de elegir los tres relatos ganadores, que pasamos a presentar:

Daniel Hernández Merino, de 1º ESO A, con este misterioso relato:

EL VIRUS Z

En un pequeño pueblo a las afueras de Nueva York, un científico trabajaba en su laboratorio, intentando crear una cura para cualquier enfermedad. Ese científico se llamaba Daniel Lennard. La cura no le iba muy bien. Trabajaba muchas horas y no conseguía el más mínimo resultado. Su alarma sonó. Era su tiempo de descanso. Abrió la ventana porque la cura olía fatal. Salió de la habitación y chocó contra una pared. Se recompuso, pero no se dio cuenta de que había tirado una sustancia extremadamente tóxica, la cual cayó en el dial de la cura experimental. Aquel brebaje soltó un humo de color verde grisáceo que intentó salir por la puerta por la que salió Daniel, pero estaba cerrada. Entonces salió por la ventana abierta en el momento en el que un tipo pasó por ahí. El hombre respiró aquel humo. Notó un mal olor, pero no le sucedió nada. Pasado, sin embargo, un minuto empezó a volverse del mismo color que el humo, su cuerpo se transformó en el de una persona huesuda a la que se le notaban las costillas, sus uñas crecieron hasta 10 cms, desgarró su camisa y se le abrieron un montón de heridas. Poco a poco se fue transformando en un zombie.

El zombie caminó hasta la ciudad. Allí arañaba a la gente para contagiar el virus. Todo el mundo intentaba huir, pero fuera donde fuera, le aguardaba un zombie, deseoso de contagiar. Al cabo de una media hora, medio pueblo estaba contagiado. Todos se encerraban en sus casas y llamaban a la policía, pero lo único que oyeron fueron balbuceos de otro contagiado. Otros corrían peor suerte, ya que al llamar no sucedía nada, pues tenían los cables cortados, y, además oían balbuceos a sus espaldas. Cuando aquellos infelices se daban la vuelta, muertos de miedo, veían un zombie. Gritos. Es lo único que se oía. Todos los habitantes de aquel apacible pueblo se convirtieron en sanguinarios monstruos.

Daniel estaba descansando mientras leía una revista. Alguien llamó a su puerta. Daniel se levantó a abrirla. No vio a nadie, y eso que la puerta era de cristal. Pensó que era una broma. Se dio la vuelta y volvieron a llamar. Se empezó a asustar. Miró de nuevo y vio una uña sobresalir. Cuando abrió ligeramente la puerta, todo el pueblo, ahora convertidos en monstruos se amontonaron  empujaron la puerta, pero Daniel activó el inmediato cierre de todas las puertas y ventanas. Se preguntó cómo podían haber acabado así. Se sobresaltó al darse cuenta de que era cosa de la cura y el producto tóxico al ver los dos diales en el suelo y mezclados. Seguía saliendo humo, pero estaba protegido por el traje antivirus. Se acordó de que si hacía la cura a tiempo podría convertir a todos en humanos otra vez. Trabaja sin parar mientras cientos de zombies aporreaban la puerta. La cura estaba hecha. Intentó echársela, pero el zombie se levantó y le empujó, dejando caer una vela sobre la cura. Pensó que todo estaba perdido, pero hubo una explosión que repartió la cura por todo el pueblo. Daniel no se lo creía. Salió a explicárselo a todos mientras se iban a dormir. Apagaron las luces del laboratorio, pero unas uñas gigantes se asomaron por la puerta. Todos se fueron a dormir tranquilos esa noche. Pero ninguno despertó, al menos siendo humanos.

 

 Miguel García Alonso, de 3º ESO A, con esta inquietante historia:

Era una fría noche de octubre, exactamente la noche del 31 de octubre. Mis amigos y yo habíamos quedado para pasar juntos la noche de Halloween como es bastante común entre la gente de mi edad. Algunos se disfrazan y otros no. Yo lo encuentro un poco infantil, así que no me disfrazo. Tras dar una vuelta por el pueblo y darnos cuenta de que no había mucho ambiente, decidimos hacer algo interesante. No recuerdo exactamente quién lo propuso, creo que fue Alberto, pero no estoy seguro. A ninguno nos pareció mala idea bajar al bosque que hay cerca del pueblo. Además, Leo tiene un terreno con una pequeña caseta en la que dormiríamos. Para bajar al bosque cruzamos un puente y tras continuar unos cinco minutos por un camino cerca de la carretera llegamos al bosque. En ese camino no hay muchas farolas, por lo que decidimos encender las linternas de nuestros móviles. Cuando por fin llegamos a la caseta de Leo, estaba bastante oscuro y hacía frío. Para calentar la cena, Juan se encargó de encender la chimenea. Mientras el resto decidimos comenzar a jugar a las cartas, para echarnos unas risas y entretenernos antes  de cenar. Como Leo se aburría decidió salir fuera a hacer compañía a Juan. Cuando salió, Juan no estaba, nos avisó a los que aún estábamos dentro acabando la partida. Entonces todos salimos a buscar a Juan. Pero como había oscurecido y no había casi luz tuvimos que entrar a por los móviles y de nuevo encender las linternas para buscarle. Tras un buen rato decidimos salir fuera de la finca a ver si lo encontrábamos por allí. Y aunque por parejas dios una vuelta por los alrededores no encontramos. Así que decidimos dejar la búsqueda de Juan y posponerla para el día siguiente, pensando que a lo mejor se había ido a su casa. Cenamos y nos fuimos a dormir.

Cuando nos levantamos, desayunamos y retomamos inmediatamente la búsqueda de Juan. Alberto y yo volvimos al pueblo para ir a su casa a ver si estaba allí. Matías y Manolo lo buscaron por el bosque. El resto se acercaron a la orilla del río para ver si estaba por allí. Aunque no conseguimos encontrarlo. Desesperados decidimos ir al cuartel de la Guardia Civil para que nos ayudasen a buscarlo.

Como era el día de Todos los Santos, Manolo quería ir al cementerio a llevar unas flores a la tumba de su abuelo. Le acompañamos Alberto, Matías y yo porque todos nos habíamos quedado con muy mal cuerpo tras la desaparición de Juan y no queríamos estar solos ni volvernos a nuestras casas. Cuando entramos al cementerio, un viento extraño nos empujó con fuerza hacia un viejo panteón. Cuál fue nuestra sorpresa cuando, tras el polvoriento cristal de la puerta, vimos que nuestro amigo Juan ¡estaba allí dentro! Alberto se abalanzó sobre la puerta, pero por más que tiraba no podía abrirla, estaba cerrada. Los cuatro golpeamos con fuerza el cristal para hacer ruido y despertar a nuestro amigo. Por más golpes que dábamos, Juan no se movía. Nos temimos lo peor, ¿cómo habría llegado allí?, ¿estaría muerto? De repente, se hizo un largo silencio. Nosotros ya no sabíamos qué hacer ni qué pensar. Estábamos realmente asustados.

En ese momento oímos ruidos dentro del panteón, ruidos muy extraños. Nos miramos entre nosotros, perplejos; sin darnos cuenta, los cuatro nos juntamos tanto que formábamos una especie de ovillo como para protegernos de algo raro que nos daba miedo. Oímos unas carcajadas burlonas que provenían del interior del panteón, crujieron las paredes y de repente con un sonido chirriante se abrió la puerta. De nuevo comenzó a soplar un viento tan fuerte que nos empujó al interior.

Ahora sí que estábamos aterrados y para remate la puerta se cerró de un portazo. Alberto y Manolo estaban paralizados por el miedo. Matías y yo nos abalanzamos hacia la puerta para salir de allí. Pero… no conseguíamos abrir la puerta. Intentamos tranquilizarnos y nos acercamos a Juan para ver si respiraba. Tenía pulso y su respiración era lenta. Lo zarandeamos varias veces para ver si se despertaba.

En el panteón hacía mucho frío. Miramos a nuestro alrededor: había 4 tumbas, una era de un joven que murió con 20 años, un 31 de octubre de hacía 50 años. La lápida que lo cubría estaba abierta. La situación era espeluznante y casi no nos lo podíamos creer. Alberto y Manolo estaban al borde de un ataque de pánico, a mí me latía el corazón muy fuerte, tanto que pensaba que se me iba a salir del pecho. Matías era el único que conservaba la calma. Empezamos a escuchar una especie de soniquete que al principio casi era imperceptible, pero poco a poco iba aumentando su volumen hasta que finalmente se convirtió en una voz que repetía “Juan, Juan, despierta” No nos atrevíamos ni a gritar. Matías sujetaba la mano de Juan que poco a poco empezó a moverse. Tardó un rato en abrir los ojos. Cuando ya consiguió despertarse del todo y se dio cuenta de donde estaba, se levantó de un salto y de su garganta salió un grito ahogado. ¿Dónde estamos? ¿Qué hacemos aquí?

 

Y Eva Cifuentes Gómez, de 2º Bachillerato A, con esta perturbadora narración:

Era la noche de Halloween, yo no creía en esas cosas y de hecho era una de las noches del año que más odiaba, siempre he pensado que es mejor dejar a los muertos en paz; no obstante, era una buena excusa para salir y pasarlo bien con mis amigos. Me dirigía a la casa de Sara, una chica de mi clase, que montaba una fiesta; de camino me encontré con un grupo de adolescentes, más o menos de mi edad, intentando asustar a esos pobres niños disfrazados de cosas ridículas; con aquella historia…estaba harta de escuchar la misma leyenda de todos los años, vampiros, en concreto la historia se basa en uno, Malaki. Todo empezó sobre los años cincuenta, su protagonista era un pobre hombre viudo que estaba doliente de alguna enfermedad terminal de la época. De él cuidaba su hija Katherine, una joven encantadora que tenía el peso de cuidar de ese hombre, según dicen, aterrador y vil; cuentan que siempre ha sido así, tenía un aspecto sombrío, tenebroso, similar a la muerte. Cuando cayó enfermo su hija iba a verle todos los días, a aquella pequeña casa en la que vivía solo (ya que la joven vivía con su tía), pero nunca entraba; de ahí una de las partes de la leyenda, nunca puedes entrar en la casa de un vampiro o eso dicen, por lo demás llevaban una vida ‘normal’ a juzgar con cómo interpretes el significado de esa palabra, hasta que en la noche de Halloween, una gran tragedia sucedió en aquella casa. Katherine apareció muerta y de su padre no se sabe nada, solo encontraron una nota escrita con el puño y la letra de Malaki: “el 31 de octubre, noche de todos los muertos, tu puerta se abrirá y con ella tu alma se apagará”. Nadie sabe lo que podría significar con total seguridad: unos piensan que fue un simple asesinato; ese hombre estaba loco, quién sabe de lo que era capaz de hacer, luego acabaría muriendo en cualquier lado por culpa de su enfermedad, y la carta, simples palabrerías.

Pero ¿y si  eso no es así? Y si en realidad Malaki no era el malo en esta historia, quizás Katherine era el vampiro, si os paráis a pensar en esa carta, “tú puerta se abrirá y con ella tu alma se apagará”; la que entró fue Katherine en la casa de su padre, no al revés, ¿verdad? En todo caso, sería más normal que los vampiros no pudieran entrar en la casa de un simple mortal y corriente o eso explican en esa saga completamente surrealista llamada “Crepúsculo”. Venga, en serio, ¿vais a creer en vampiros? Son simples leyendas infantiles.

(Toc-toc) ¡Feliz Halloween!

-Anda, por fin estás aquí. -Dice Sara emocionada.

-Sí, perdón, me he entretenido por el camino.

- Qué haces ahí puesta como un pasmarote en la puerta, pasa Katherine.


    ¡¡¡MUCHAS GRACIAS A TODOS LOS PARTICIPANTES Y ENHORABUENA A LOS TRES GANADORES!!!

jueves, 13 de febrero de 2020

POEMAS DE AMOR. LA MEJOR MANERA DE DECIR LO QUE SIENTE TU CORAZÓN

ESTOS SON LOS GANADORES DEL CONCURSO DE POEMAS DE AMOR



Pablo Valverde, en la categoría de 1º y 2º de E.S.O., con el poema titulado "Tú"


Una persona enamorada es aquella inmune al 
miedo,
que por amor, su corazón sería capaz de convertir en
hielo.
Tú, me has enamorado y conquistado mi corazón,
al igual que puedes quitarme la razón.
A ti:
Por tu cariño,
por tu amor,
por tu pasión,
por tu confianza,
Tú lo eres todo para mí,
y esto te lo dedico a ti.
Me acuerdo de ese momento,
lleno de felicidad,
ese instante en el que te conocí,
y aprendí lo que verdaderamente es AMAR.

Jaime Álvarez, en la categoría de 3º y 4º de E.S.O., con el poema titulando "Aullando a la muerte"  


Cuando el lobo a su amada pierde
ve cómo su amor se desvanece,
no come, no piensa, no duerme;
aulla a la Luna reclamando la 
muerte.


Cristina Pamparacuatro, en la categoría de 1º y 2º de Bachillerato, con el poema titulado "Mi sueño"

Soñaba yo que un príncipe venía,
en su caballo blanco me montaba,
a una playa desierta me llevaba
y la arena en mi piel se confundía.

Soñaba que a una gran escalera se subía
y la estrella más brillante me bajaba,
la hermosa flor del jardín me regalaba,
las mariposas en mi estómago vivían.

Ni príncipe, ni playa, ni mar, ni montaña
desperté de mi sueño y la realidad encontré
cosquillas en el alma, sensación extraña.

Unimos nuestras manos, el tiempo pararé.
La vida nos engaña, será una gran hazaña,
el amor para siempre junto a él recorreré.



¡¡ENHORABUENA A LOS GANADORES Y GRACIAS A TODOS POR PARTICIPAR!!

martes, 29 de octubre de 2019

Y LOS GANADORES DEL CONCURSO DE MICRORRELATOS SON...


CATEGORÍA 1º Y 2º E.S.O.

AUTORA: Claudia Cordero Ullán (1º B)

MICRORRELATO:

No soy la misma desde que mi hermana "desapareció" como otros tantos. Desde que La Oscuridad nos acecha ya nadie es inmune. Sé que mi hermana está viva, aunque, cuando alguien desaparece, nadie va a buscarle. Sabemos quién ha sido la causante. No me voy a rendir, iré a buscarla aunque tenga la certeza de que será lo último que haga. No aviso a nadie, no me buscarán.

Salgo directa del bosque. Sé dónde buscar. Me paro, he sentido algo, me escondo detrás de un arbusto y espero. Tiemblo, entonces me fijo en el árbol. Son marcas, arañazos. El árbol está podrido. Estoy escuchando ruidos, pero tengo la esperanza de que es mi hermana. Veo algo en la oscuridad, un brillo negro que destaca entre las ramas, son ojos. Entonces huyo. Las ramas me arañan en mi huida y las raíces me hacen tropezar. Tengo miedo y ese es mi error. Caigo y, entonces, comienza la pesadilla.

Allí está mi hermana delante de mí, pero tiene una sonrisa macabra y los ojos completamente negros. Se está riendo y entonces empieza a llorar. Llora sangre, cuanto más llora más se ríe, como si su dolor fuera diversión para ella. Se cae, sigue riéndose con una sonrisa similar a un aullido y llorando. Me mira, se levanta y me empuja con demasiada fuerza para ser la de mi hermana. Cuando me levanto, ya estoy en el bosque. Estoy en una casa casi derruida. No hay nadie. Ahí es cuando llega el dolor, recorre mis venas y pudre mi alma. Entonces todo cesa. Hay un espejo en el suelo. Lo recojo, me miro. Unos ojos negros y una sonrisa de loca me reciben. El espejo se rompe y me corta. Me río y, entonces, sé que no puedo escapar.


CATEGORÍA 3º Y 4º E.S.O.

AUTOR: Héctor Montoya Vaquero (4º A)

MICRORRELATO:

Y ahí estaba yo en medio del bosque, con un frío tenebroso y el miedo en la sangre, con ganas de saber cómo salir de allí. Sin tener un rumbo fijo y con mucha hambre, decidí parar a descansar en una cueva que vi a lo lejos, sin saber lo que me esperaba dentro.

Antes de entrar cogí unos palos y unas piedras para hacer fuego, al conseguirlo, de la nada apareció en la pared de la cueva una sombra que parecía ser de un lobo, a su vez el fuego se apagó, entonces pensé que era mi final.

Esto es lo que ponía en el diario que me encontré hace un tiempo, en el desván de mi casa. Mi madre siempre ha dicho que es del abuelo, pero eso es imposible porque mi abuelo siempre decía que desde que era un niño no le gustaba la carne cruda.


CATEGORÍA CICLOS FORMATIVOS Y  1º Y 2º BACHILLERATO

AUTORA: Sofía Merino Fernández (2º A)

MICRORRELATO:

QUERIDO DIARIO
Viernes 4 de septiembre.

Querido diario:
Ayer no fui a visitar a mi amiga Mónica, así que esta mañana decidí ir a verla, pero no sin antes pasar por la floristería para comprarle un ramo de flores. Recordé que, de pequeñas, nos pasábamos las tardes jugando en su jardín cuidando las orquídeas de su madre, así que esa sería la elección de hoy, un ramillete de orquídeas.

Cuando encontré a mi amiga, esta seguía igual de fría que desde hace unos días... la verdad que nuestra relación había empeorado desde hace un tiempo, por lo que no me pareció extraño que no me contestara al saludo ni a mis preguntas, así que me limité a contarle cómo había sido mi día. En esos momentos llegaron sus padres, no habían cambiado desde que los vi en el funeral de su hija Mónica. Su madre no podía parar de llorar y de preguntarse quién sería el asesino de su hija, mientras que yo solo podía marcharme del cementerio reprimiendo mi sonrisa para que los padres no empezaran a sospechar de mí.



¡¡ENHORABUENA A LOS GANADORES Y GRACIAS A TODOS POR PARTICIPAR!!

miércoles, 12 de junio de 2019

Una imagen vale más que mil palabras.

El pasado 7 de junio estuve en Madrid con mis alumnos de 1º de bachillerato. Allí, junto con otros profesores y alumnos del centro, visitamos, en el parque de El Retiro, la 78ª edición de su feria del libro y, en el Barrio de Las Letras, la Casa Museo de Lope de Vega. Estos collages fotográficos realizados por mis alumnos recogen muy bien lo que allí vimos y vivimos. 

¡No se puede contar mejor!

Beatriz




Hugo y Lucía


Javier


Maialen y Cristina


María y Jimena


Nandy y Julia

Sergio y Óscar

Sofía e Iván