miércoles, 1 de noviembre de 2017

HALLOWEEN Y TODOS LOS SANTOS... EN EL I.E.S. "JUANA I DE CASTILLA"

Laura Calvo Esteban, profesora de Lengua y Literatura y coordinadora del Plan de Lectura, nos relata, con su especial sensibilidad, cómo transcurrió esta jornada literario-cultural en nuestro centro.


El pasado 31 de octubre fue un martes intenso. Ya llevábamos unos días viendo cómo el vestíbulo del centro se llenaba de peculiares personajes y de inquietantes escenarios: nos iban anunciando que se acercaba la festividad de Halloween, esa tradición que ha sido acogida con tanto entusiasmo aquí, en España. Y que tampoco difiere tanto de la de Todos los Santos. Son dos tradiciones distintas en cuanto al modo de proceder, pero similares en cuanto al valor cultural: la rememoración de nuestros difuntos.















En el recreo, dimos los premios del CONCURSO DE MONSTRUOS a los alumnos de la ESO:

ADRIÁN ABRIL CANO de 1º A





GUILLERMO HERNÁNDEZ GAYUBO de 1º B


YURKA RODRÍGUEZ ALONSO de 1º C



MARTA GARCÍA CARNICERO de 2º B por su trabajo voluntario.



Un gran trabajo que ha sido guiado tanto por los profesores de Plástica, Santiago y Yolanda, como por sus intuiciones y sus ganas de pasarlo bien. Monstruos geniales y terroríficos.


Ya hacia el final de la mañana, a 5ª y 6ª horas, todos los alumnos de 1º y 2º de la ESO estuvieron viendo una obra genial de Tim Burton: Frankenweenie. ¿Por qué esa obra y no otra? Porque en ella vemos cómo un niño, Víctor, resucita a su perro, no con magia, sino con electricidad. Guarda una estrecha relación con el doctor Víctor Frankenstein que crea su propia criatura, su propio engendro sin nombre, ese monstruo que en la cultura popular adopta el nombre de su creador. Popularmente lo conocemos a través de las pantallas con películas como Frankenstein (1931), El jovencito Frankenstein (1974) o  la más reciente Víctor Frankenstein (2015). Todas ellas toman como referencia indiscutible un mismo germen: Frankenstein o el moderno Prometeo. Esta novela la escribió una mujer, Mary Shelley, y salió a la luz en 1818.


Esta fecha marcó el inicio de esta jornada literario-cultural que comenzó a gestar el grupo del Plan de Lectura del instituto el pasado septiembre. Semana a semana ha ido cogiendo forma. Ese monstruo cumplía durante el presente curso 200 años y hemos querido rendirle nuestro más sincero homenaje.

Comenzamos incluyendo a nuestros alumnos de 3º, 4º y 1º de Bachillerato: el cometido era que escribiesen sus propios relatos de terror, miedo, muerte. Y ayer 31 de octubre hubo todo eso y más, mientras que unos intrépidos alumnos leían una selección de relatos en un abarrotado y receptivo salón de actos. La distribución de premios quedó así:


CATEGORÍA BACHILLERATO

1º: 1º Bachillerato. Ramiro Hidalgo y Sergio Cesteros,  con su sorprendente relato: El loco del tic tac
2º: 1º Bachillerato. Lucía Vaquero  y Paula Rodríguez, por su trepidante pesadilla: Pesadillas después de la muerte.

CATEGORÍA E.S.O.

1º: 4º A. Maialen Díez Bocos, con la historia mejor construida: El mostruo.
2º: 4º B. Verónica Muriel Hernández, con su intenso relato: Detrás de la puerta.
3º: 4º B. Francisco Javier Gay Peñas, y esa pictórica imagen de: La mujer en la ventana.
MENCIÓN ESPECIAL: 4º A. Giorgi Dimitrov, por su originalidad y madurez en:  El monstruo de la silla.

Todas las lecturas quedaron engarzadas con  el visionado de varios cortos: un literario Vincent nos introdujo en su alter ego de locura y ultratumba, Madame Tutli Putli nos llevó en su viaje existencial en tren, el Thriller de Michael Jackson aportó su colorido musical, vigente tras 35 años, y, por último, Lights out, que poniéndonos el vello de punta a todos, marcó el cierre de esta jornada tan especial.

Despedimos a nuestros alumnos con una bandeja de Huesitos y con otra de gominolas para endulzar sus paladares.

Así que: terror y suspense a raudales, literatura de calidad, y mucha ilusión por ver a nuestros alumnos implicados.



Muchas gracias a todos por haber hecho posible este homenaje a este engendro tan humano que es Frankenstein: a alumnos, a profesores y a mi “monstruoso” equipo del Plan de Lectura (Elena, Jesús, Luis y María).

LAURA CALVO ESTEBAN (COORDINADORA DEL "PLAN")

sábado, 3 de junio de 2017

Mi vida en el "Juana I de Castilla"... Ignacio Álvarez (alumno de 3º de E.S.O.)

Aunque solo llevo tres años en el instituto, es el tiempo justo para ver todo lo que los profesores hacen por los alumnos:

Aunque por nuestro bien nos han hecho trabajar mucho, también ha habido momentos de diversión, como por ejemplo las excursiones o los talleres en el centro. Hemos ido a Santillana del Mar (Cantabria), Sepúlveda (Segovia), Valladolid, y un montón de lugares más, en donde siempre nos lo hemos pasado genial con amigos y con profesores.

También hemos podido comprar dulces en los recreos solidarios. Gracias a los profesores, hemos podido organizar festivales como en Navidad, en fin de curso o en el Día de la Paz. Todo esto hace que no se nos haga tan pesado estudiar.


¡¡¡¡FELICIDADES!!!!

miércoles, 31 de mayo de 2017

Mi vida en el "Juana I de Castilla"... Paz Ballesteros (profesora de Lengua y Literatura)

Mi gran regalo de Reyes fue una llamada telefónica en plenas vacaciones navideñas desde la Dirección Provincial comunicándome una sustitución en el I.E.S. Juana I de Castilla. 

La alegría que supuso es inenarrable, yo sabía que allí trabajaba Mar, que junto con Victoria, había sido mi principal apoyo cuando comencé a trabajar allá por el 2010, también en Tordesillas, aunque en el otro I.E.S. de la villa. La sustitución era por una jubilación, esto también me produjo gran satisfacción, pues revela que la otra persona no está sufriendo enferma, sino que ha concluido una etapa y comienza otra, que espero y deseo sea muy feliz.

Los mensajes de teléfono no paraban, Mar me contaba todo lo relacionado con los cursos, con los libros, con un aula biblioteca para las clases de Lengua, con sustituir a una institución, con las compañeras, una de Salamanca y otra de Zamora, no me lo podía creer, todo eran señales favorables. 

El día 9 de enero por bien que madrugué, cuando llegué al instituto -con más de media hora de antelación-, Mar se me había adelantado, ya estaba en la puerta esperándome…. lo demás es una niebla en mi recuerdo, su recibimiento afectuoso y acogedor hace que no recuerde nada más …

El día a día también ha sido satisfactorio y agradable, rodeada de un grupo de profesionales encantador, afable y complaciente y unos alumnos vivaces, inquietos, alegres que hacen que cada día sea una nueva gran aventura...

Estoy feliz y encantada por haber podido formar parte del I.E.S. Juana I de Castilla


domingo, 28 de mayo de 2017

Mi vida en el "Juana I de Castilla"... Laura Blanco, Ana González y Carlota González (alumnas de 1º de Bachillerato)


Mi vida en el "Juana I de Castilla"... Laura Blanco.

De los 30 años de este instituto, 5 años de ellos los he vivido con él.

Desde pequeña sabía que, después de hacer Primaria  en el colegio Pedro I, seguiría mis estudios en el ahora apodado por el pueblo "instituto viejo", porque Tordesillas ha abierto sus puertas hace pocos años a un nuevo instituto. Pero yo no me dejé engañar por el nuevo edificio y decidí seguir los pasos de mis primos e ir al instituto al que fue hace años mi madre. Cuando en 6 º de Primaria te hacen elegir dónde quieres ir, yo lo tenía muy claro y no me arrepiento, porque he conocido y conozco a gente estupenda, tanto profesores como compañeros.

Me encanta escuchar a mi madre hablar de sus historias en el que es ahora mi instituto, ver cómo ha cambiado en tantos años y saber que yo contaré historias a mis hijos 

Mi vida en el "Juana I de Castilla"... Ana González.


En este nuestro instituto he pasado cuatro de los años más significativos de mi adolescencia y, desde luego, que no me arrepiento. 
En este centro he crecido como persona, he ganado amistades… pero no cualquiera, de aquellas de las que, probablemente, duren toda la vida, y he vivido millones de momentos, los cuales recordaré  siempre. Por ejemplo: las sesiones de aeróbic con Puri, las de bádminton con César, las láminas de Jesús, los experimentos con Alberto, los verbos con Elenadiálogos con Isabel...y así, como ya he dicho, mil más. 
Sí que es verdad que, como todos los institutos, es un recinto para estudiar, aprender... pero al ser un lugar en el que pasas seis horas diarias, también hay que pasárselo bien, disfrutar de cada día y de cada experiencia.

Parece mentira que ya hayan pasado 30 años desde su primer día y que tanto mis padres como mi hermana hayan podido disfrutar de él tanto como yo.


Mi vida en el "Juana I de Castilla"... Carlota González.


Llevo cinco años en este centro, y jamás me habría atrevido a decir que estos serían los mejores de mi vida. Aquí he crecido, he madurado, he aprendido, he conocido gente y muchas de ellas han aportado grandes cosas en mi vida. El año que viene, cuando termine segundo, cerraré un capítulo de mi vida, un gran capítulo, lleno de recuerdos y momentos.

Hay cosas que jamás olvidaré, como por ejemplo los verbos de Elena, los malabares y la comba de Puri, Matemáticas con Enrique, los mapas de Miguellos esquemas de Pilar, Trigonometría con María (aunque fuese por poco tiempo), Juan Luis, que logró que me acabase gustando Lengua... Eso y mil cosas más.

Como dicen, la vida son momentos, muchos los olvidamos y otros los recordamos para siempre. Me alegro de haber pasado esta pequeña parte de mi vida aquí, rodeada de tan buena gente, que me ha cuidado desde el principio, y sé que lo harán hasta el final. Gracias a ellos ahora soy quién soy, me han ayudado a formarme como persona y me han enseñado innumerables cosas (y no solo académicas). Solo me queda agradecer todo lo que han hecho por mí, y decir que nunca podré olvidar este centro.

martes, 23 de mayo de 2017

Mi vida en el "Juana I de Castilla"... Ruth Vega (profesora de Inglés) e Isabel Díez (profesora de Francés)


Llevo varias semanas pensando qué voy a contaros del I.E.S. Juana I, y, durante todo este tiempo que he intentado escribir, la imagen que, recurrentemente, me viene a la cabeza es la de aquel grupo de 15 profesores nuevos que, años ha, llegamos con destino definitivo juntos, con toda la energía de la juventud, y de los que ya casi no queda nadie. Fue una etapa muy ilusionante y siempre teníamos algo entre manos: proyectos de todo tipo, celebraciones... y un montón de buenas ideas, algunas incluso extravagantes, pero la juventud puede con todo.  En fin, todas esas experiencias que ayudan a crecer como persona.

Para mí, aquellos años son como mi infancia del trabajo. Me marcaron tanto para bien, que me he instalado en ellos. Aquella es mi Tordesillas. Uno de mis mejores recuerdos de aquella etapa es las reuniones que teníamos alrededor de una mesa camilla que había en la sala de profesores. Al calor de aquel brasero se gestaron grandes proyectos de centro: Alemania, Finlandia, Inglaterra, y Canadá, por mencionar una pequeña muestra; además de innumerables exposiciones en el hall, donde aprendimos todos de tantas disciplinas diferentes.

De aquellas experiencias gané algunos muy buenos amigos y creo que no me equivoco afirmando que para todos ellos el Juana I es especial, pues el  instituto no era solo nuestro centro de trabajo.

También quiero mencionar, con especial cariño, mi primera tutoría: un grupo de 3º de B.U.P., excelentes alumnos, con los que tuve muy buena relación, y que espero se acuerden también de mí.

Con el paso de los años, el centro se ha ido transformando: muros, aulas y personal hemos cambiado, muchos se han ido, otros permanecemos, y algunos, incluso, han vuelto. Pero yo siento que el I.E.S. Juana I de Castilla sigue manteniendo su espíritu y hospitalidad original.


Y tú, Isabel, ¿qué nos puedes contar del Juana I?


Mi llegada coincidió con la separación del antiguo I.E.S. Juana I de Castilla en dos, dando lugar al I.E.S. Alejandría.

Fue un curso atípico, en el cual asistí a las celebraciones que conjuntamente se hacían entre compañeros que ya estaban en I.E.S. diferentes, pero a quienes unían lazos de muchos años… A ellas acudía con mis compañeros del Departamento de Inglés, con quienes pronto comenzamos a compartir espacio común… actividades e, incluso, amistad.

Desde entonces, varias promociones de alumnos han pasado por aquí, con quienes he compartido muchas horas de clase, pero también actividades extraescolares: teatro, Sanabria, PRAE, salida a la Sierra, Intercambio, viajes a París, etc. (tampoco es cuestión de hacer un recuento de todas), lo cual ha sido posible  gracias a la colaboración entre el profesorado, y a nuestra ilusión y ganas de motivar a los alumnos en aspectos que van más allá del academicismo de las clases.

Lo cierto es que guardo un grato recuerdo de todas las personas que ya se han ido (por jubilación, traslado o, desgraciadamente, por otro motivo), y que me siento muy a gusto trabajando con todos los que formamos esta comunidad educativa y espero, igualmente, seguir haciéndolo en el futuro…


sábado, 20 de mayo de 2017

Mi vida en el "Juana I de Castilla"... Eva López, Estefanía Pelazas y Lorena Pelazas (alumnas de 1º de Bachillerato)


Mi vida en el "Juana I de Castilla"... Eva López.

Al recordar mi paso por el instituto, no puedo evitar  añorar esa canción de Coldplay: ”Paradise”...

Al principio, todo resultó un poco difícil. En el colegio todo era muy diferente, pero pronto, gracias al apoyo de mis nuevos compañeros de clase y profesores, empecé a habituarme a una nueva etapa que comenzaba en el instituto Juana I de Castilla.

Estábamos realmente asustados. Al compararnos con los demás, éramos los pequeños. Intentábamos en el patio movernos como una piña todos juntos para evitar el contacto con los mayores. Yo, personalmente, agradecí que tuviéramos un edificio apartado del resto. Y ahora yo soy de las mayores y veo muy pequeños a los de primero de la ESO, más de lo que yo creía que era cuando me tocó a mí pasar por esa etapa.

Pero, en cuestión de semanas, ya estás plenamente integrado en la nueva vida del instituto y todos esos miedos del primer día desaparecen.

Son muchos los momentos vividos en este momento de mi existencia.
Los momentos malos eran esos de esfuerzo y superación, tardes de estudio y deberes que parecían no tener fin. Dos y hasta tres exámenes juntos en un mismo día. Lo primero que piensas es: “yo no voy a poder ser capaz superar esto”.

En 1º ESO, en Ciencias Sociales, nuestro profesor Jesús, destacaba especialmente por su gran humanidad y la cantidad de valores que nos transmitía. Se fue al año siguiente a Segovia. La primera vez que teníamos examen para la asignatura de Educación Física. En Ciencias Naturales, Manuel nos hizo aprender la tabla periódica el primer día de clase.

En 2º ESO, nuestro profesor Alfonso, siempre recordado, por todo lo que aprendí con él y que sigo recordando. Como no mencionar a Isabel, la profesora de Francés, por ser una persona cercana a nosotros. Fue todo un privilegio poder pertenecer  ese año al Equipo de Ayuda.

En 3º ESO, fuimos de viaje a Londres. Fue toda una experiencia compartida con mis compañeros y gracias a Ángel Luis Estévez, Ana Rodríguez, Ángel Aguirre (de Educación Física) y Mariel podemos hoy recordar esos momentos tan bonitos vividos.

En Ética de 4º ESO, Jesús nos hacía pensar todo; no era una simple memorización de los apuntes, teníamos que cuestionarnos todo y lo peor es que, si tenías una idea clara, llegaba él con una especie de debate que desmontaba tu razonamiento. Guardo, por ejemplo, recuerdo del dilema del tren. Grandes lazos fueron estrechados con Juan Luis, compartiendo con él momentos tan duros como la muerte de su mujer. Llegó en un momento que dejó una huella en muchos de nosotros por todo lo que se hacía querer.

Y llegamos hasta el curso 2016-2017, en 1º de Bachillerato, donde se supone que empieza la lanzadera hacia la Universidad. La lectura del libro D. Quijote de la Mancha; en clase de Anatomía, la disección de un corazón de cordero…y todo lo que queda por venir.

No resulta creíble la muerte de María, que parece que cualquier día de estos va a retornar con nosotros tras su operación de espalda.

De los compañeros de clase, ¿qué decir? Fueron años maravillosos, de mucho compañerismo, de muy buena sintonía y de muchas risas.

Las agendas garabateadas por tus compañeros, los recreos tocando la guitarra, las entrevistas en la radio Estación JDK y un montón de anécdotas y experiencias compartidas.

En el instituto Juana I de Castilla me han enseñado a seguir formándome como persona, he aprendido de los buenos momentos,  pero, gracias a los fracasos, he tenido  que levantarme una y otra vez, para poder seguir caminando con más fuerza.

Mi relación con este instituto ha resultado ser algo más que una simple relación alumno-profesor. Ha sido hasta ahora una etapa que quedará grabada para siempre en mi memoria.
GRACIAS a todos los que habéis hecho esto posible.

Mi vida en el "Juana I de Castilla"... Estefanía Pelazas.


De este instituto me llevo muy buenas experiencias.

El primer día que lo visité fue cuando cursaba sexto de primaria, era el día de jornada de puertas abiertas y junto con mis compañeros nos mostraron el instituto. Yo tenía claro que iba a estudiar en este centro porque era el más cercano a mi casa y mi hermana mayor estudiaba allí y me habló muy bien de él, además de que me llevé una muy buena impresión.

Recuerdo el primer año en este instituto. El primer día estaba bastante nerviosa, pues todo era nuevo para mí, el lugar, los profesores, algunos compañeros… y el cambio del colegio al instituto era difícil, pues era una nueva etapa en mi vida que debía afrontar, pero a medida que pasaba el tiempo me fui adaptando, gracias en parte a los compañeros y a los profesores que eran muy cercanos.

También he podido disfrutar de multitud de actividades extraescolares. Hemos visitado ciudades como Madrid, Ávila, Burgos o Valladolid e incluso hemos viajado al extranjero, concretamente a Inglaterra, donde estuvimos varios días conociendo lo más emblemático de la capital inglesa. Fue una experiencia inolvidable que pude compartir con mi hermana y mis amigas.

Ahora, estoy cursando 1º Bach. y pienso que el cambio de la ESO a Bachillerato ha sido bastante notable, pero hasta ahora puedo con ello.

A mi parecer, el instituto no me ha servido únicamente para estudiar y adquirir conocimientos, sino que también me ha permitido vivir nuevas experiencias y consolidar fuertes amistades. También me llevo grandes profesores que no solo han estado para impartir clases, sino que nos han apoyado en todo momento a mí y a mis compañeros a seguir adelante y a no rendirnos frente a nuestras dificultades académicas.

Mi vida en el "Juana I de Castilla"... Lorena Pelazas.



La primera vez que pisé este instituto fue cuando hacían la jornada de puertas abiertas y los que estábamos en sexto de primaria íbamos a visitar los dos institutos que hay aquí en Tordesillas, para elegir uno de ellos: el IES Juana I de Castilla, apodado como “el viejo” y el IES Alejandría, apodado como “el nuevo”, ya que es más reciente. Yo tenía muy claro el instituto que iba elegir, el IES Juana I de Castilla, ya que era el que más cerca me pillaba, concretamente a cinco minutos de casa, con mucha diferencia respecto del otro.

Se acababan las vacaciones de verano y ya me iba preguntando cómo iba a ser el cambio del colegio al instituto, si me iba a adaptar bien, qué tal me llevaría con mis nuevos compañeros…
Recuerdo perfectamente cómo el día antes preparaba las cosas con ilusión, pero a la vez con nervios ante el nuevo cambio. Hacía también preguntas a mi hermana mayor, Elísabet, que ya tenía dos años de experiencia en el instituto y me gustaba que me contara cosas sobre ello, cómo eran los profesores, las clases en general…

Llegó el día de adentrarme a la nueva vida de alumna de instituto, que quieras o no te sientes más mayor. Cuando llegué a clase, había bastante gente nueva, pero también conocía a otras personas que habían estado conmigo en el colegio. Me llevé una buena impresión del primer día de clase en el instituto. En general, me adapté sin ningún problema y me llevaba muy bien con los compañeros de clase. En cuanto a las materias, no noté mucha diferencia con respecto del colegio, sí es verdad que había más asignaturas que estudiar y tenías que organizarte mejor en casa, pero no tuve problemas para ello.

Aunque parezca mentira, este es mi quinto año en el instituto y parece que fue ayer cuando estaba entrando en él por primera vez. Admito que hay un gran cambio de la ESO a Bachillerato y yo creo que todos lo hemos notado. Estos cinco años están llenos de muy buenas experiencias que he pasado junto con mis compañeros, como, por ejemplo, la de Londres que fue única e inolvidable. También tengo el recuerdo de algunos profesores que ya no están en este instituto y que considero que han dejado huella.

Ya va quedando menos para acabar mi estancia en el IES Juana I de Castilla que, aunque todavía me queda terminar este año y superar el “temido” curso de 2º de Bachillerato, por lo que algunos profesores nos cuentan, el tiempo se pasa volando y sin darte cuenta llega el día de decidir lo que quieres hacer en un futuro, lo cual no tengo muy claro todavía.





jueves, 18 de mayo de 2017

Mi vida en el "Juana I de Castilla"... Almudena Domínguez (profesora de Lengua y Literatura)

MI PASO POR EL JUANA I…

Un nuevo curso comienza y, con él, un nuevo centro,  I.E.S. Juana I de Castilla. Un centro que lleva por nombre el de una mujer que pasó a la historia sobrecogiendo nuestro corazón… o, al menos, así me lo contaron…

Hoy, cuando todos sentimos el final de curso, recuerdo con cierta nostalgia mi llegada. Fue agradable desde el primer momento;  las conserjes me llevaron a la sala de profesores, allí me reuní con algunos de los compañeros del departamento de Lengua: Mar, quien, con su amabilidad, ha hecho todo lo posible para que me sienta como una más de este centro; Laura, gran compañera, con quien había cursado Hispánicas hacía alguna década y, ahora, el destino nos unía  para compartir nuevas vivencias; y con Juan Luis, quien nos daba el relevo hablándonos con ilusión de su paso por el Juana I.

Y así, poco a poco, fui comenzando en Tordesillas, entre clases, reuniones, compañeros y viajes, con mis idas y venidas desde Salamanca, que gracias a la compañía de Isabel y Cristina se han ido haciendo agradables.

A lo largo del curso hemos recibido a nuevos compañeros que  han aportado una chispa de alegría a nuestra vida, como Paz, con su constante cordialidad… pero también hemos despedido a otros: Pilar, que se fue al terminar  su gran etapa como docente, y a nuestra entrañable María

En fin, los viajes, las reuniones de departamento, de tutores, mis compañeros,  las conserjes,  el equipo directivo… me han hecho sentir que formo parte de este gran centro…y por supuesto, mis alumnos, la razón por la que estoy aquí.

Es un placer estar con todos vosotros.